Ponferrada. León ¿Qué diferencia
hay entre un jamón y un fiambre de jamón? «La
materia prima, los aditivos y los niveles de inyección
con sales de cura». Lo que precisamente no le falta
a la cecina es sal, marina y de grano grueso. «Desde
luego, está hecha para los amantes del salazón,
aunque el sabor final no es exagerado ». Y del
olor a bosque, insisten desde la oficina del consejo
Regulador ubicadas en Ponferrada (León), ya que,
para el ahumado, se utiliza leña de roble o encina.
Hoy en día, la cecina se puede hasta congelar,
aunque no es lo más aconsejable para conservar
al cien por cien sus condiciones organolépticas.Aunque
el color a cereza con un ligero veteado de grasa permanece
impasible. A propósito, que la cecina –la
misma que estuvo presente en el descubrimiento de América,
pues figura en las provisiones que se subieron a la carabela
Santa María, junto a otras carnes saladas– no
destaca en absoluto por su contenido en grasa. El Instituto
de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la
Universidad de León realizó un estudio
en noviembre del año 2000 y llegó a la
conclusión de que «por cada cien gramos,
tenía 232,5 kilocalorías y una porción
todavía mucho mayor de proteínas»,
igual que un bollo de mantequilla, y las mismas que se
desgastan en un paseo lento en bicicleta.
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