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Iglesia de Santa María Magdalena
Álbum de la iglesia de Santa María Magdalena

Iglesia de Santa María Magdalena, Zamora

La coqueta iglesia de Santa María Magdalena de Zamora se sitúa al pie de la actual Rúa de los Francos, otrora principal arteria del primitivo recinto murado de la urbe, que enlazaba la Puerta Nueva con el centro edilicio.

Pese a no poseer datos fiables sobre sus orígenes, aparece citada en un documento de 1157, en el fuero de la ciudad y en el testamento de Giral Fuchel, de principios del siglo XII, donde se dejan unas mandas a la obra de santa Maria Magdalena. Aunque hasta mediados de dicha centuria no es segura su pertenencia a la Orden de San Juan del Hospital, es probable que fuera promovida por los sanjuanistas, en cuyas manos se mantuvo hasta la supresión de los prioratos de jurisdicción de las Órdenes Militares, en 1874. En el pasado siglo se instaló la comunidad de Siervas de María que hoy ocupa las dependencias anejas al templo y se encarga de su mantenimiento.

La iglesia es un espléndido edificio de planta basilical, con nave única dividida en tres tramos de igual longitud y coronada por esbelta cabecera compuesta de tramo recto presbiterial y ábside semicircular levemente prolongado al interior y cerrado con bóveda de horno reforzada por cuatro gruesos nervios, con torre adosada hacia el ángulo noroeste del hastial occidental y tres portadas, una en el citado hastial occidental y otras dos abiertas en los muros meridional y septentrional del tramo central de la nave.

Sorprende la arquitectura de este edificio tanto por la originalidad de algunos de sus recursos decorativos como por los riesgos que asume su traza, fundamentados en una más que notable potencia de sus muros. Algunos de sus rasgos más sobresalientes son la curiosa articulación interior del hemiciclo con tres series de dos exedras adinteladas que aligeran el potente muro, dando lugar a un paramento polilobulado; además, como evidenció la reciente restauración, la cubierta externa del ábside fue originalmente de lajas de piedra, sustituida por la actual de teja curva. En el extraordinario grosor de los muros norte y sur del presbiterio se abren dos estancias cerradas con bóvedas de cañón de eje paralelo al del templo, de las que sólo la meridional se conserva intacta. Su función parece haber sido la de archivo o tesoro.

Otra interesante peculiaridad de Santa María Magdalena de Zamora radica en la presencia de dos baldaquinos de remate adintelado en el tramo de nave inmediato a la cabecera, que acogían sendos altares. Junto al baldaquino del muro norte se alza un magnífico monumento funerario, de 2,21 m. de longitud por 0,8 m. de anchura y 1,74 de altura desde el banco corrido. Acoge una lauda sepulcral ornada con un fino bocel en el borde y una gran cruz de tipo procesional en el centro y en torno a ella se construyó un soberbio baldaquino arquitrabado sobre cinco columnas de capiteles decorados con híbridos, en el fondo del cual se encastraron tres placas esculpidas en altorrelieve que, junto al capitel que recoge el arquitrabe, componen una escenificación del tránsito del alma de la difunta. La referencia de esta excepcional pieza se encuentra en el coro pétreo atribuido al maestro Mateo de la catedral de Santiago de Compostela. La identidad de la yacente sigue siendo una incógnita, pues no existe inscripción ni signo alguno sobre el monumento.

En resumen, la iglesia de la Magdalena, por sus peculiaridades arquitectónicas y riqueza decorativa, resulta uno de los ejemplares más interesantes del románico zamorano, aceptablemente conservado y en el que se entrecruzan los aires atlánticos -sobre todo galaicos- con las conexiones con las grandes fábricas catedralicias de Zamora, Ciudad Rodrigo y Salamanca. La cronología tardía de esta iglesia se desprende tanto del análisis estilístico de sus soluciones arquitectónicas como de las evidentes relaciones con obras gallegas, zamoranas y salmantinas, pudiendo fijarse un arco temporal aproximado para su edificación entre 1190 y 1215.


Texto: José Manuel Rodríguez Montañés – Fotos: Jaime Nuño González



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