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de Santa María. |
Álbum
de fotos de la colegiata
de Santa María. |
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ARBAS
DEL PUERTO (León)
Colegiata
de Santa María
En lo alto del Puerto de Pajares
que separa las tierras de la
Meseta de Asturias, y en el
paso de la concurrida ruta de
peregrinación a San Salvador
de Oviedo se encuentra Arbas
del Puerto y su bella Colegiata
de Santa María. Su ubicación
estratégica hizo que
muy pronto se estableciese allí
una comunidad de canónigos
cuyo función era la atención
y protección de los peregrinos
y viajeros.
Desconocemos el momento exacto
de su fundación pero
parece ser que desde el comienzo
recibió un trato de favor
por parte de la monarquía
leonesa y castellana. Los principales
reyes que favorecieron el despegue
de la abadía y del hospital
fueron Urraca, Alfonso VII,
Fernando II y Alfonso IX, y
su etapa de mayor esplendor
en lo que se refiere a la ampliación
del dominio, se produjo durante
el siglo XII y primera mitad
del siglo XIII.
El templo consta de planta
basilical de tres naves divididas
en tres tramos y cabecera triple
con capilla mayor semicircular
y ábsides laterales cuadrangulares
cubiertas con bóvedas
de cañón. Las
naves se separan mediante pilares
de sección cruciforme
con columnas adosadas sobre
las que apoyan los arcos formeros
de medio punto, y los perpiaños
apuntados. Los capiteles de
estas columnas son de temática
vegetal incluyendo hojas lisas,
crochets, helechos o los cimacios
decorados con rosas de cinco
pétalos inscritas en
círculos. En lo que respecta
a la cubrición, para
la nave central se plantea la
problemática de saber
cuál fue su tejado original
debatiéndose entre los
estudiosos que afirman que existió
una estructura de madera a doble
vertiente y los que apuestan
por una cubrición con
bóveda de cañón.
De cualquier forma en la nave
central en la actualidad encontramos
unas bóvedas de terceletes
propias del siglo XVIII mientras
que las naves laterales se cubren
con bóvedas de arista.
La portada principal del templo
se sitúa en el lado meridional,
protegida por un pórtico
obra del siglo XVIII. Dicha
portada se alza sobre un zócalo
y se compone de un arco de medio
punto y tres arquivoltas que
apoyan en semicolumnas. El conjunto
presenta una decoración
muy profusa a base de dientes
de sierra, hojas nervadas y
lengüetas vegetales. En
la rosca de las arquivoltas
encontramos una decoración
figurada con pequeñas
cabezas humanas, cuadrúpedos
y serpientes. Existe otra portada
en el lado occidental compuesta
de arco de medio punto, tímpano
liso que apoya en dos mochetas
decoradas con las cabezas de
un bovino y de un oso. Incluso
se pueden ver restos de una
tercera portada ubicada en el
muro norte de la iglesia que
desapareció al adosarse
en este lado una capilla.
La decoración escultórica
del edificio se completa con
los canecillos de la cabecera
y del muro meridional de la
nave decorados con motivos vegetales,
figuras de animales y humanas,
y motivos geométricos,
muchos de ellos restaurados.
A la estructura arquitectónica
descrita se fueron añadiendo
nuevos elementos, básicamente
durante el último cuarto
del siglo XVII y el primero
del XVIII. Fundamentalmente
estas obras se materializan
en la torre cuadrada de los
pies, en la estructura porticada
que envuelve todo el costado
meridional del edificio románico
y la sacristía sur que
la prolonga. A todos estos añadidos
se suman las reformas y restauraciones
sufridas por el templo que contribuyen
a dificultar el estudio del
proyecto original. El templo
fue saqueado durante la guerra
civil siendo quemada la imagen
de la Virgen, hoy sustituida
por una réplica de la
Virgen de Santa María
de Gradefes. La restauración
fue llevada a cabo, a mediados
del siglo XX, por la Dirección
General de Bellas Artes, poniéndose
el proyecto bajo la dirección
del arquitecto Luis Menéndez-Pidal
y Álvarez, cuyo sepulcro
bajo arcosolio se encuentra
en el muro septentrional. Sin
embargo, este bello templo leonés
precisa de una nueva intervención
debido a los problemas de humedades
que padece, agudizados al permanecer
cerrado la mayor parte del año.
Santa María de Arbas
es, en definitiva, un resumen
de todo el románico hispano,
asimilando en su construcción
soluciones arquitectónicas
diversas, desde características
propias del románico
pleno, como la utilización
de pilares en la separación
de las naves, hasta las fórmulas
más avanzadas de los
edificios rigoristas de las
primeras décadas del
siglo XIII. Asimismo, esta Colegiata
entronca, en lo arquitectónico
y en lo decorativo, tanto con
la tradición románica
más arraigada presente
en las cercanas tierras asturianas,
como con el románico
zamorano y salmantino, rompiendo
así los límites
geográficos pues nada
parecido encontramos en León.
Texto: Carlos Álvarez
Marcos / Fundación Santa
María la Real Fotografías:
José Manuel Rodríguez
Montañés
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