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Iglesia de San Tirso / J. Nuño
Álbum de la iglesia de San Tirso (Sahagún)

Sahagún


El origen de la población de Sahagún, situada en la orilla oriental del río Cea y en el extremo occidental de la Tierra de Campos, se remonta al siglo IX. Sobre el lugar en que fueron enterrados Facundo y Primitivo, dos cristianos hispanos martirizados en el siglo IV, se desarrolló un culto local revitalizado en el siglo IX con la fundación de un monasterio bajo el patronazgo de la monarquía asturiana. En torno a este edificio surgió la población de Sanctus Facundus, topónimo que los siglos metamorfosearon finalmente en Sahagún.

Los maestros y albañiles mudéjares, palabra que deriva del árabe mudayyán y que significa "tributario”, “sometido”, “el que no emigra”, “el que se queda donde está”, levantaron en Sahagún las primeras iglesias románicas adornadas con motivos de origen islámico. Para ello emplearon un sistema de construcción barato, realizado con ladrillo, yeso, mampostería y madera, principales materiales empleados por los almohades en Al-Andalus.

Iglesia de San Tirso

Esta iglesia aparece citada por primera vez en un documento fechado en 1123 en el que se refiere la existencia de una primitiva parroquia de San Tirso. Sin embargo, parece ser que las obras del templo no se comenzaron hasta 1170 siendo terminado en 1200. Tiene planta basilical de tres naves, crucero, y tres ábsides semicirculares precedidos de sus correspondientes tramos rectos. La cubrición se realiza con bóvedas de cuarto de esfera para el ábside y bóveda de cañón para el presbiterio, mientras que las cubiertas de las naves y del crucero fueron reformadas en las sucesivas restauraciones, y actualmente presentan, la nave central y el crucero un artesonado realizado en los años 50 del siglo XX, y las naves laterales tienen techo plano de yeso fruto de una de las últimas restauraciones.

La iglesia se comenzó a construir por el ábside central empleando para ello sillería que, a partir del zócalo, se vio sustituida por el ladrillo, dispuesto entre espesas capas de argamasa. Este ábside central se decora en el cuerpo inferior por una fila de ocho arcos ciegos doblados de medio punto que descansan en pilastras de ladrillo, apoyadas alternativamente sobre columnas de piedra y sobre ménsulas de ladrillo. El segundo cuerpo se decora con nueve arquillos ciegos de medio punto enmarcados en recuadros verticales. En el arquillo central se abre un vano de medio punto en aspillera y abocinado.

El ábside central se remata con un alero en voladizo formado por una moldura de ladrillos. Los ábside laterales repiten el mismo esquema decorativo aunque en orden invertido: el cuerpo inferior con los arquillos ciegos de medio punto enmarcados y en el superior los arcos doblados apoyados sobre ménsulas de ladrillo. De los dos ábsides laterales solamente es original el del lado de la epístola, que en las fotografías de principios del siglo XX aparece oculto por una pequeña construcción que estaba dedicada al culto de las ánimas del Purgatorio. No sabemos cuándo fue derribado el ábside septentrional para levantar en su lugar una sacristía. El que vemos actualmente fue construido en los años 50 del siglo XX, a semejanza del ábside sur, según proyecto aprobado por la Dirección General de Bellas Artes y supervisado por el arquitecto D. Luis Menéndez Pidal.

En cuanto a las naves los muros exteriores sufrieron un gran número de reformas, sobre todo el muro septentrional en el que se construyó en 1897 una nueva puerta con su atrio. El muro más antiguo de la iglesia es el meridional en su mitad inferior que debió ser construido hacia 1200. Se conserva la portada original de triple arquivolta ojival protegida por un recuadro de ladrillos. Actualmente está cegada y hundida unos dos metros respecto al nivel de la calle lo que provoca problemas de humedad en el templo.

La torre de la iglesia presenta la peculiaridad de asentarse sobre el tramo recto y rectangular que precede al ábside central, en lugar de hacerlo sobre el centro del crucero, siendo por ello de planta rectangular. Está formada por tres cuerpos con alero volado sobre el ábside central y un programa decorativo efectista que juega ventanales geminados, arquerías dobles y sencillos arcos de medio punto. En realidad, nos encontramos ante una reconstrucción exacta y completa de la desaparecida torre original, que se derrumbó en 1948 arrastrando consigo los ábsides en los que se apoyaba. Se reconstruyó por completo el centro del crucero, el tramo que precedía al ábside central y la torre. Las obras finalizaron en 1960 con la colocación de la techumbre y las campanas en la torre.

En cuanto a la escultura, encontramos en el interior del templo dos notables piezas de estilo gótico realizadas en piedra hacia 1240. La primera de ellas es una estatua de San Juan Evangelista que presenta restos de policromía y que debió pertenecer a la primitiva portada del monasterio de San Benito. La otra pieza es un sepulcro que procede del monasterio de Trianos, en el que se representa la efigie yacente de un caballero, perteneciente quizás al linaje de los Téllez de Meneses. En el extremo meridional del crucero se abren dos sepulcros de arcosolio de medio punto, que pertenecieron al doctor D. Jerónimo Coronel Velázquez, natural de Valladolid, provisor de las catedrales de Valladolid, León y Astorga, párroco de la iglesia de San Tirso de Sahagún, provisor de la abadía y juez ordinario del Tribunal de la Santa Inquisición. En uno de los sepulcros está enterrado el propio D. Jerónimo Coronel, mientras que en el otro se guardan los restos de sus abuelos y su hermano.

Texto: Carlos Álvarez Marcos / Fotografías: Jaime Nuño




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