CÁMARA de
Comercio, Ayuntamiento, Diputación y Asociación
Provincial de Empresarios de Hostelería
de Valladolid. Estas cuatro instituciones firmaron
el convenio turístico ‘Asómate
a Valladolid’, uno de cuyos principales
productos es la Oficina de Enoturismo, creada
a partir del «mismo esquema que la Oficina
de Congresos y que ha dado muy buenos resultados»,
según Carolina Toribio.
–¿De dónde surgió
la idea para la Oficina de Enoturismo?
–La oficina nace hace dos años
y medio impulsada por un grupo de empresas que
las instituciones eligieron para apostar por este
tipo de turismo. La Cámara de Comercio
decide hacer un estudio para analizar lo que hay
y lo que hace falta en un campo donde existe muchísimo
potencial y que hace falta organizar de alguna
forma. Por ello se crea la Oficina, que actuaría
como gestor y coordinador de la oferta enoturista
de Valladolid.
–¿Cómo ha trabajado
la Oficina de Enoturismo con las diferentes bodegas?
–Además de la parte pública
formada por las instituciones, existe por supuesto
la parte privada. La oficina se puso en contacto
al principio con todas las empresas que creíamos
que podían encajar dentro del proyecto.
Se analizó si cubrían una serie
de requisitos, sobre todo en cuanto a calidad,
para poder ofrecerlas como servicios turísticos.
Así, iniciamos relación con todas
las bodegas que ya estaban haciendo algo en materia
de enoturismo. Parte de la función de la
oficina es también la de sensibilizar a
las empresas, que es una de las cosas más
difíciles porque, aunque cada vez más,
no todo el mundo cree todavía en el concepto
de enoturismo. Se realizaron campañas con
el fin de que las empresas se involucraran en
este campo y que lo vieran como un recurso más,
ya no comercial para sus propios vinos, sino más
como imagen de marca, como una forma de generar
riqueza y empleo para las zonas rurales.
Diversificación
–¿Cuáles son
las últimas bodegas que se han adscrito
a la oficina?
–La última ha sido Cepa
21, porque no lleva mucho tiempo abierta. Pero
Emilio Moro, que pertenece a Cepa 21, lleva prácticamente
desde el principio con nosotros. Viña Mayor
también se ha incorporado hace muy poco
porque están creando el departamento de
enoturismo, pero incluso sin tenerlo listo se
han querido involucrar. Frutos Villar se ha adscrito
también para enseñar toda la zona
del lagar antiguo que tienen, que es una joya
impresionante.
–Como en el caso de Cigales...
–Efectivamente. Cigales es una
de las zonas que quizá esté menos
desarrollada en ese sentido y Ribera, por contra,
la que más. Ribera juega con la ventaja
de que ya tiene un nombre, aunque Cigales y Rueda
están haciendo cosas bastante interesantes.
En Rueda, por ejemplo, la disponibilidad de bodegas
subterráneas tiene un atractivo turístico
para la gente de fuera enorme, cosa que los de
aquí quizá no valoramos tanto.
–¿Qué aspectos generales
de las bodegas de Valladolid reseñaría
usted como gerente de la Oficina de Enoturismo?
–A mí una de las cosas
que más me ha gustado siempre, desde que
estoy con este proyecto, ha sido el buen ambiente
que hay entre las propias bodegas. Son competencia,
pero también complementarias. Sin ir más
lejos, la forma de trabajar que tiene Arzuaga
no la tiene Emina y entre ellos se llevan fenonemal.
Se mandan grupos unos a otros, cosa que a mí
al principio me parecía imposible.
–¿Por qué llevan a
cabo este tipo prácticas?
–Porque cada bodega ofrece cosas
distintas. Todas tienen sus barricas, sus depósitos,
pero luego se distinguen, o bien en la forma en
que las muestran a los visitantes, o bien en las
actividades que proponen. Muchas bodegas están
intentando diferenciar sus servicios de alguna
forma, ofreciendo cursos de cocina o de cata muy
novedosos y originales. Arzuaga, por ejemplo,
está haciendo catas con gominolas para
ejecutivos. En el caso de Yllera, sé que
han organizado degustaciones para grupos de empresa
o grupos de incentivo –que es un mercado
muy importante para nosotros–, reuniones
en las propias bodegas subterráneas e incluso
dinámicas de grupo y juegos con los trabajadores.
Muchas bodegas se están sumando a organizar
jornadas de maridaje para que la gente aprenda
qué vino va con cada comida, clases para
cocinar con él... La verdad es que las
posibilidades son muchas y se intenta diversificar
la oferta para llegar a todos los públicos.
–¿Qué puede encontrar
el visitante que se acerque a esta 0ficina?
–Tenemos la gran suerte de estar
enclavados físicamente en la Oficina de
Turismo de Valladolid, por donde pasa el 90% de
los visitantes. A todo el que viene despistado,
se le ofrece las rutas de enoturismo. Pero sí
que es cierto que un porcentaje muy elevado de
los turistas vienen preguntando por bodegas y
nosotros les ofrecemos la información.
Los folletos de la Oficina de Enoturismo están
para eso, para que ellos mismos se diseñen
su ruta y hagan su planteamiento. Si quieren una
cosa más organizada, también podemos
ponerles en contacto con las agencias de viajes
y las empresas y touroperadores con los que trabajamos.
Además, disponemos de otra actividad, el
Bus Vino, que cuenta con la colaboración
de EL NORTE DE CASTILLA y que es un paquete turístico
cerrado de un día. Sale los sábados
y cada vez recorre una Denominación de
Origen distinta, ya que contamos con la gran suerte
de ser una provincia con cinco. En España
no hay ninguna otra que tenga cinco D. O. –cuatro
sí, pero cinco no–, porque ya incluimos
Tierra de León.
Rutas con
vino
–¿Qué
trayectos realiza el Bus Vino?
–El bus lo que hace es recorrer
la zona, mostrando en cada ocasión unas
bodegas distintas. Se les explican a los turistas
y se enseña algún elemento patrimonial
de la zona o bien algún museo. En la ruta
de Ribera no podríamos irnos sin ver el
Museo del Vino de Peñafiel, que cuenta
con la colaboración de la Diputación.
Así, se suele asistir a los centros de
interés de la Diputación, como las
excavaciones de Matallana o el Museo de las Villas
Romanas, donde se realizó un evento con
ópera teatralizada y vino. Intentamos diversificar
un poco para hacerlo todo más atractivo
y que la gente no termine saturada de vino. El
bus desarrolla un programa de día, que
termina a las siete de la tarde, y la verdad es
que está teniendo muy buena aceptación.
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