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Iglesia
Parroquial de los Santos Juanes.
Dentro de su imponente casco urbano, destaca la iglesia
parroquial de los Santos Juanes, también conocida
familiarmente por su airosa torre como la “Giralda
de Castilla”. Tiene planta rectangular, de salón,
con tres naves de una misma altura cubiertas con bóvedas
decoradas con yeserías y su autoría corresponde
a Rodrigo Gil de Hontañón. La sacristía,
cuyos muros y bóvedas de medio punto llevan una exuberante
y rica decoración, fue construida por Alberto Churriguera.
El retablo mayor, de principios del siglo XVII, consta de
banco, dos cuerpos, tres calles, cuatro entrecalles y coronamiento.
Sujeto a severas líneas de corte clásico,
lleva en cada cuerpo ocho columnas de fuste estriado y capitel
corintio. En el banco figuran los cuatro Evangelistas y
dos pequeños relieves que narran el Nacimiento de
Jesús y la Adoración de los Reyes; en las
entrecalles del primer cuerpo, esculturas de San Pedro,
San Pablo, San Andrés y Santiago; y en las calles,
dos relieves que representan el Bautismo de Cristo y a San
Juan Bautista haciendo penitencia en el desierto. En las
entrecalles del segundo cuerpo se representan los Padres
de la Iglesia, San Ambrosio, San Gregorio, San Jerónimo
y San Agustín, envueltos en ropajes amplios de marcados
pliegues; en las calles laterales, San Juan en la isla de
Patmos y la Virgen; y presidiendo el retablo un relieve
con San Juan Evangelista y San Juan Bautista con sus respectivas
simbologías. En el remate, un Calvario flanqueado
por Santo Domingo y San Francisco. En el frontón
del remate, Dios Padre en actitud de bendecir. El retablo
tiene como autores a Francisco Velázquez, como ensamblador,
y a Gregorio Fernández, como escultor.
Ermita de la
Vera Cruz.
Guarda los 'pasos' que procesionan en Semana Santa: La Oración
del Huerto; el Ecce Homo, de Gregorio Fernández;
y el Nazareno, de Juan de Muniátegui.
Iglesia del
convento de las Madres Capuchinas.
En su interior pueden admirarse las obras del imaginero
navarrés Luis Salvador Carmona, destacando el Cristo
del Perdón y la Divina Pastora.
Ermita de la Virgen de la Concepción. En el Pico Zarcero, a 1 km. del casco urbano, data de la segunda mitad del siglo XVI, con añadidos barrocos. En el interior de un retablo barroco salomónico se custodia la imagen de la patrona de la Ciudad.
Plaza Mayor. La Plaza Mayor se sitúa en lo que era un cruce de cañadas. Los balcones corridos de la iglesia, del ayuntamiento y de algunas casas, permitían presenciar los festejos que tenían lugar en la misma. Por toda la ciudad pueden verse casas blasonadas y porticadas que responden a la tipología castellana tradicional. |