El Norte de Catilla.
29 de octubre de 2005
Los campos de Tarfe que baña el Sequillo
San Pedro de Latarce lucha por conservar los restos
de su importante pasado histórico
Texto y fotografías de Pilar Pérez Salán
El río Sequillo baña los tranquilos campos de San Pedro de Latarce, donde en la época de Augusto, los gobernantes romanos establecieron un campamento militar fortificado, que asegurara así el paso de sus legiones, por entonces enfrentadas a cántabros y astures, hacia el Valderaduey, el Esla y Astorga. La planta rectangular del lado norte del municipio, con las calles trazadas de forma trasversal, señalaría su posible origen romano; así como el puente que se alza sobre el río Sequillo con cinco ojos y 52 metros de longitud. También su nombre, Latarce, apunta a dos significados, ‘atarfe’ (límite) y ‘lata arce’ (extensa fortaleza). Cuenta la leyenda, que en la villa residió durante muchos años un moro llamado Tarfe, y después de haberla conquistado, le dio tal nombre, que, con el paso de los siglos, se convirtió en el actual, Latarce. Un poema del rey Alfonso XI, el Justiciero, donde habla de las posesiones de uno de sus enemigos, Núñez de Osorio, en la comarca de Tordehumos, dice: «Don Alvar Nunnes de Osorio/Muchos buenos con el van./Por Simancas pasó a Dorio/E fuese a San Roman/A Brenna e Belber/A Tiedra muy real casa/E fuese con gran placer/A San Pedro de la Tarsa...»
Aún se conservan restos de la muralla poligonal levantada con hormigón o cal y canto rodado, de forma ovalada, con una longitud que supera los 300 metros, 12 metros de altura y un grosor en sus muros de 2,40 metros. El castillo, orientado hacia el río Sequillo, tenía una clara función defensiva y su origen es también romano. Para su construcción se utilizaron los mismos materiales con los que se erigió la muralla, aunque en algunas partes se aprecian revestimientos de sillares.
La fortaleza se reforzó con una estructura de madera con pisos intermedios, pasarelas, escalas y torres. En el siglo XIV, el castillo pasó a formar parte de la Orden de los Templarios, engrosando así las bailías que los caballeros tenían en Castilla. Actualmente, la corporación municipal tiene en proyecto iluminar la muralla y dar a la fortaleza un uso con contenidos turísticos.
El antiguo caserío conserva aún algunas construcciones en adobe y tapial, que irreversiblemente, van dando paso a las nuevas construcciones de ladrillo.
Su término municipal es completamente llano, a excepción de algún pequeño cerro como ‘La Matilla’, ‘Oteros’, el teso ‘Pelón’ y el de las ‘Bocas’. San Pedro de Latarce, al igual que la mayoría de los pueblos de la comarca de Tierra de Campos, ha sufrido un notable descenso en el número de habitantes. En el censo del año 1920, el municipio contaba con 1.793 vecinos, y en menos de un siglo, ha perdido más de mil almas, que tuvieron que emigrar en busca de un futuro profesional más propicio porque la agricultura y ganadería, actividades principales en la pasada centuria, no atraen a los más jóvenes. Pero como casi todos los pueblos de Castilla, la cifra de residentes se ve incrementada considerablemente durante el verano con la llegada de hijos del pueblo, que aún mantienen la casa paterna, y de otros visitantes, que han encontrado en San Pedro de Latarce, un lugar idóneo para pasar parte de sus vacaciones estivales.
Entrevista con el alcalde >>
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