.15/03/2007

 

Arte y vanguardia

Miguel Ángel Ortega es un librero de viejo vocacional que cree en las librerías
como refugio

Angélica Tanarro / Valladolid

Pilar Verdú.
/ Ramón Gómez

Podría haber seguido el camino de tantos libreros de viejo y haberse limitado a mantener un portal en Internet para su negocio, pero Miguel Ángel Ortega, a pesar de su juventud, es un librero vocacional de los que consideran que una tienda de libros no es como un comercio cualquiera. Y no hace caso a los que consideran que desde que existe la red una librería de viejo abierta es una locura.

En la Librería Alejandría, de la que es titular en Valladolid, el libro de viejo tiene tradición. «A mí me gusta pensar que un local así es un refugio, un lugar distinto donde alguien además de ver libros puede encontrarse a gusto», afirma.

Con esta filosofía y la seguridad de que no hay que pensar en negocios a corto plazo, su local de Urueña tendrá una orientación algo distinta. «Quiero que sea un espacio para la creación. Invitaré a pintores y a escritores a que vengan a Urueña una semana, con intención de ayudarles con un espacio adecuado para crear y luego se expondrá su trabajo en la librería. En un sitio como Urueña es fácil crear».

En las estanterías, los libros se acogerán también a un guión preestablecido. Las vanguardias clásicas y la poesía, incluida con honores la poesía visual, serán mayoría junto a los de temática general que tampoco faltarán. Lo suyo son las causas perdidas.
Tiene muy claro que el proyecto saldrá adelante si cuenta con la difusión adecuada y consigue atraer hasta la villa amurallada a un público interesado de verdad en el libro y sus alrededores. «No se trata de que vengan excursiones de gente sin más. Esto tiene que se otra cosa. Todos tenemos que procurarlo».