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Arte y vanguardia
Miguel Ángel Ortega es un librero
de viejo
vocacional que cree en las librerías
como refugio
Angélica Tanarro / Valladolid
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Pilar Verdú.
/ Ramón Gómez |
Podría haber seguido el camino de tantos libreros
de viejo y haberse limitado a mantener un portal en Internet
para su negocio, pero Miguel Ángel Ortega, a pesar
de su juventud, es un librero vocacional de los que consideran
que una tienda de libros no es como un comercio cualquiera.
Y no hace caso a los que consideran que desde que existe
la red una librería de viejo abierta es una locura.
En la Librería Alejandría, de la que es titular
en Valladolid, el libro de viejo tiene tradición. «A
mí me gusta pensar que un local así es un
refugio, un lugar distinto donde alguien además
de ver libros puede encontrarse a gusto», afirma.
Con esta filosofía y la seguridad de que no hay
que pensar en negocios a corto plazo, su local de Urueña
tendrá una orientación algo distinta. «Quiero
que sea un espacio para la creación. Invitaré a
pintores y a escritores a que vengan a Urueña una
semana, con intención de ayudarles con un espacio
adecuado para crear y luego se expondrá su trabajo
en la librería. En un sitio como Urueña es
fácil crear».
En las estanterías, los libros se acogerán
también a un guión preestablecido. Las vanguardias
clásicas y la poesía, incluida con honores
la poesía visual, serán mayoría junto
a los de temática general que tampoco faltarán.
Lo suyo son las causas perdidas.
Tiene muy claro que el proyecto saldrá adelante
si cuenta con la difusión adecuada y consigue atraer
hasta la villa amurallada a un público interesado
de verdad en el libro y sus alrededores. «No se trata
de que vengan excursiones de gente sin más. Esto
tiene que se otra cosa. Todos tenemos que procurarlo».
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