La Semana Santa de Castilla y León se caracteriza por la sobriedad, el orden y la calidad artística de sus tallas. El silencio del público sólo se ve interrumpido por las bandas de cornetas y tambores. El escenario, repleto de iglesias románicas y góticas, hace de la Semana Santa de la región un lugar imprescindible para vivir con devoción estas fechas. La pasión y el fervor son el denominador común de unas procesiones que en cada provincia tienen su propio toque personal.
Declarada de Interés Turístico Nacional
Declarada de Interés Turístico Nacional, la Semana Santa abulense reúne cada año a miles de personas alrededor de una serie de procesiones caracterizadas por el recogimiento de los cofrades que desfilan por las calles y la belleza de unas tallas que lucen su mejor imagen para en estos días. La primera es la procesión Vía Matris que se celebró el viernes, partiendo de la iglesia de La Santa. Aunque la que más expectación despierta es la del Encuentro. Antes de encontrarse con el Cristo, pasa por el arco del Mercado Chico que lleva su nombre, el Arco de la Esperanza, que obliga a sus portadores a ponerse de rodillas bajo la imagen para poder pasar sin rozar la parte superior del arco. Otro de los momentos que congrega a miles abulenses es el Vía Crucis, en la madrugada del Viernes Santo. El presidente de la Junta de Semana Santa, Manuel Enríquez, resalta que «es el elemento central» que ha llegado a reunir a más de 10.000 personas, que recorren junto al Cristo de los Ajusticiados el perímetro de la Muralla. El frío que se siente a lo largo de todo el recorrido intenta compensarse al final del trayecto con un chocolate con churros caliente. El Jueves Santo la Procesión de los Pasos es la que más imágenes reúne, un total de nueve, junto a la Procesión de la Pasión y el Santo Entierro, con diez, que cuenta con cofrades de todas las hermandades.
Miles de turistas en la provincia
La Semana Santa burgalesa, declarada de Interés Turístico Regional, tiene en el Domingo de Ramos una de sus procesiones más concurridas, junto al tradicional Vía Crucis por el Castillo, en Lunes Santo, la procesión del Encuentro, la del Santo Entierro y la de la Soledad, en Sábado Santo, para la que las cofradías participantes gestionan la liberación de un preso. Los principales pueblos de la provincia cuentan con tradiciones importantes y con mucho eco entre devotos y turistas. En Lerma, su 'pasión viviente' convoca a cerca de 4.000 personas. El Jueves Santo, esta representación se lleva a cabo a lo largo de distintas calles de la villa ducal y culmina en la plaza de toros, con una estremecedora crucifixión.
En Viernes Santo, Covarrubias toma el testigo con un vía crucis viviente, pero con la particularidad de que se ponen en escena 14 estaciones diferentes que el público va visitando, mientras los actores, unos 120, permanecen estáticos. Pueblos como Villalmanzo, La Molina de Ubierna, Roa, Ahedo de Butrón, Araúzo de Miel, Espinosa de Cervera y Villabilla de Burgos celebran con pasiones vivientes o celebraciones singulares la Semana Santa, que en la provincia adaptó algunas tradiciones ancestrales, como las fiestas de primavera.
Disfrutar del arte y la gastronomía
Declarada de Interés Turístico Internacional en el año 2002, la Semana Santa de León se constituye como el principal referente turístico para la capital. La tradición se remonta al siglo XVI con el nacimiento de la primera cofradía, la de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad en el año 1572.
Nada menos que 16.000 'papones' o cofrades participan activamente en esta Semana Santa, en la que un total de dieciséis Cofradías y Hermandades organizan veinticinco procesiones penitenciales, con 65 pasos que son pujados a hombros, en su mayoría, por hermanos braceros, también hay cinco Vía Crucis procesionales y una Ronda Lírico-Pasional.
Sin duda, la procesión que más vistas atrae de la Semana Santa leonesa es la de El Encuentro que en la mañana del Domingo de Resurrección representa el encuentro entre la Virgen y el Cristo resucitado en la Plaza Mayor, el manto negro de La Virgen, en señal de luto, se cambia por uno blanco, símbolo de la alegría. La expectación es tanta que alquilar una noche en el hotel con un balcón que mire a la Plaza Mayor cuesta alrededor de 600 euros. El momento más profano y terrenal es el conocido Entierro de Genarín que tiene lugar la noche del Jueves Santo, y que recuerda la muerte de un bebedor y mujeriego leonés que falleció esta fecha de 1929 atropellado por el primer camión de la basura de la capital leonesa.
Austeridad, silencio, sencillez y sobriedad
La Semana Santa de Palencia alcanzó en el año 2005 la declaración de fiesta de Interés Turístico Nacional, un reconocimiento que las cofradías atribuyeron a la renovación de los últimos años, con la incorporación de una nueva cofradía, así como de varias procesiones y pasos. El peso de la Semana Santa lo soporta la Hermandad de Cofradías Penitenciales, que aglutina a las ocho organizaciones que funcionan. Una de las peculiariades de las procesiones es la participación en todas ellas de todas las cofradías, lo que permite contemplar desfiles vistosos y variados, caracterizados por la austeridad, silencio, sobriedad, sencillez y solemnidad. La hermandad está muy arraigada en las cofradías. Además de salir todas en todas las procesiones, en algunos desfiles salen pasos de otra cofradía diferente a la organizadora. En las imágenes que se llevan en andas, pueden participar costaleros de todas las cofradías. Al margen de los actos religiosos, uno de los atractivos que tiene la provincia de Palencia es el juego de las chapas, que precisa de una autorización administrativa de la Junta de Castilla y León. Los pueblos que más tradición tienen de jugar a las chapas son Saldaña, Herrera de Pisuerga, Alar del Rey y Dueñas.
Reflejos en la piedra dorada
Desde el 14 de marzo del 2003, la Semana Santa de Salamanca es Fiesta de Interés Turístico Internacional. Una declaración que reconoce el incomparable binomio entre pasión y piedra. Sin duda, es el entorno monumental lo que la hace única. Lugar privilegiado ocupan las tallas de Salvador Carmona, el excepcional Jesús Flagelado (Miércoles Santo) y 'La Piedad' de la Hermandad Dominicana (madrugada del Viernes Santo). Uno de los escultores más destacados del siglo XX, Mariano Benlliure, dejó su impronta modelando las manos y el rostro de la Virgen de la Soledad (noche del Viernes Santo). La Semana Santa se presenta con el atractivo de los estrenos del paso Jesús entrando en Jerusalén, que añade las tallas de la Virgen y del evangelista San Marcos a la Borriquilla. El Domingo de Ramos tendrá lugar por primera vez en vertical, y no en plano inclinado, la salida del Cristo del Perdón de Pérez de Robles. En la provincia, Ciudad Rodrigo volverá a ser uno de los focos de interés con la salida a la calle de las siete cofradías. También el conjunto histórico de Ledesma se llenará de una especial espiritualidad con el desfile de sus tres cofradías entorno al majestuoso gótico de Santa María La Mayor. La procesión de Las Velas en Peñaranda, el 'Juítas' en La Alberca, la subasta del Tálamo en Béjar, o la celebración de los Vía Crucis vivientes en Candelario o Serradilla del Arroyo son otras de las citas imprescindibles del Viernes Santo en Salamanca.
Momentos para recordar
La belleza de Segovia, sus monumentos y sus sorprendentes rincones son el escenario ideal de vía crucis, procesiones y cortejos. Entre esas estampas está la del Cristo con la Cruz a cuestas que custodian los ex alumnos Maristas, en el Vía Crucis que celebran en los Altos de la Piedad el Jueves Santo a partir de las 20.30 horas. Terminado el recorrido, los cofrades acompañan el paso hasta la Catedral a través de la Puerta de San Andrés. Pero, para conocer a fondo la Semana Santa segoviana, es preciso acudir hoy Miércoles Santo, a las 20.30 horas, a la Huerta de los Padres Carmelitas. Es el Vía Crucis penitencial más importante de cuantos se organizan, el que acompaña al Cristo de la Buena Muerte por los vericuetos de una huerta donde en su día oró San Juan de la Cruz. La presencia del Alcázar y la Catedral iluminados pone el decorado de fondo. La Procesión de los Pasos, el Viernes Santo a las 20.30 horas desde la Catedral, es la tercera gran cita. Segovia posee excelentes tallas. Destaca el Cristo de los Gascones, un Cristo románico articulado que llegó a Segovia en plena Edad Media. Lo siguen otro Cristo yacente, éste de Gregorio Fernández, y dos hermosas nacidas del cincel de Aniceto Marinas, la Soledad al pie de la Cruz y el Santísimo Cristo en su Última Palabra. Son diez las cofradías que dan cuerpo a un desfile en el que participan alrededor de cuatro mil personas. Finalizado el cortejo, a las 23.00 horas se inicia en el cercano pueblecito de Zamarramala la llamada Procesión del Santo Entierro, a las luz de las antorchas. El Alcázar preside todo el recorrido.
Tallas de gran valor artístico
La Semana Santa vallisoletana, declarada Interés Turístico Internacional, es mucho más que pasos, cofrades y arte religioso. Es obligado hacer mención al Sermón de las Siete Palabras y a la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor, ambos el Viernes Santo. También hay que destacar sus tallas, que se encuentran entre las de mayor valor artístico del mundo, gracias a la labor de personajes como Juan de Juni y Gregorio Fernández. Vera Cruz, Angustias, Piedad, Sagrada Pasión y Jesús Nazareno son las cinco cofradías históricas vallisoletanas. La Semana Santa se caracteriza por el silencio con el que se desarrollan las procesiones, sólo roto por las bandas de cornetas y tambores. Durante estos días, los vallisoletanos aprovechan para practicar el juego de las chapas. Varias personas se reúnen en un corro y una de ellas lanza las chapas, dos especies de monedas con cara y cruz. El que las lanza debe poner un dinero que cubren el resto de integrantes, quienes eligen si juegan a las caras o a las cruces. Para ganar deben salir las dos chapas del mismo lado. Si no es así, se vuelven a lanzar. Sin duda, la Semana Santa vallisoletana está repleta de tradiciones.
Hondo calado religioso
La Semana Santa soriana es sobria y de hondo calado religioso. Son de Interés Turístico Regional las procesiones del Viernes Santo de Ágreda y Burgo de Osma. Entre las procesiones escenificadas, destaca ante todo Alcoba de la Torre, la Jerusalén soriana. En cuanto a repostería, es muy típico comer las tradicionales torrijas: rebanadas de pan mojadas en leche y rebozadas en huevo, que se fríen en la sartén, y a las que se espolvorea luego con azúcar y canela o con miel. En cuanto a la bebida tradicional es muy típica por estas fechas la limonada: se calienta vino con azúcar, se agrega después el zumo de limones y ramitas de canela y se deja reposar.
De Interés Turístico Internacional
Si algo caracteriza a la Semana Santa zamorana, declarada de Interés Turístico Internacional, es la sobriedad y el recogimiento de sus procesiones. El visitante encontrará tallas de gran valor artístico, como el Cristo de las Injurias, un crucificado anónimo de mediados del siglo XVI; el Cristo de la Buena Muerte, una interesante imagen del siglo XVI atribuido a Ruiz de Zumeta, o el Ecce Homo, una obra de Gil de Ronza del siglo XV. Las procesiones dejan tiempo al turista para conocer el patrimonio románico de la ciudad. Pero si se desea un turismo gastronómico, Zamora ofrece desde el plato típico del Viernes Santo, bacalao a la tranca, hasta el dos y pingada. Un postre por excelencia semana santero son las aceitadas, una pasta anisada con base de almendra que puede rematar cualquier comida o iniciar un desayuno. Los vinos de Toro, de Arribes, de Tierra del Vino o de los Valles de Benavente ayudarán a degustar cualquiera de los platos que los restaurantes de Zamora se esmeran en preparar para los 200.000 turistas que cada año conocen esta Pasión.