| ‘BUENA
VIDA DELIVERY’
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| La
actriz Mariana Ahghilieri. / EL NORTE |
Nacionalidad:
Argentina/Francia.
Dirección: Leonardo Di Cesare.
Guión: L. Di Cesare y Hans Garrido.
Fotografía: Leandro Martínez.
Música: Sebastián Volco.
Intérpretes: Ignacio Toselli,
Moro Anghileri, Óscar Núñez,
Alicia Palmes.
Duración: 94 minutos.
Sinopsis: Hernán tiene
24 años, trabaja como mozo de reparto y
vive solo desde que su familia emigró a
España por la crisis. Le alquila habitación
a Patricia, de la que está enamorado sin
que ella lo sepa. Su relación cristaliza,
pero de repente, se presenta la familia de ella.
27/10/2004
Angélica Tanarro / Valladolid
Con humor y sin azúcar. Así retrata
el argentino Leonardo di Cesare la difícil
situación que atraviesa su país,
una realidad que no por conocida es menos amarga.
Con sobriedad. Y no solo porque los recursos económicos
–su ausencia– así lo impongan,
sino porque Di Cesare convierte esa austeridad
en un recurso estilístico de su primer
largometraje. No hace falta más que una
buena historia y saber contarla –casi nada–
para que nos hagamos cargo de que cuando la pobreza
llama a la puerta, la miseria aguarda su turno
para entrar.
La película plantea, mediante un excelente
guión, una nueva versión de okupas.
Nada de jóvenes rebeldes con ideología
socializadora, nada de intrusos exquisitos como
los que nos proponía una jornada antes
el coreano Kim Ki-duk, aquí la ocupación
es prima hermana de la picaresca, en la mejor
tradición de nuestros clásicos.
Tampoco hay que confundir humor con concesiones.
Di Cesare no lo permite. El espectador ve la película
con la espalda recta y la inquietud en el estómago,
aunque sonría o ría en ocasiones.
Y es que algo más que el paisaje humano
que cambia en nuestra ciudades nos está
diciendo que la pobreza es un asunto que se va
globalizando. Aquí el acento bonaerense
solo es un elemento más de acercamiento
para el público español, que va
reconociendo rostros de tantos buenos actores,
como el de Oscar Núñez (Venancio
en este filme) a quien recuerda de ‘Nueve
reinas’ y de ‘La puta y la ballena’.
Cine vivo. Que por desgracia hace bueno al tópico
según el cual la falta de dinero agita
la creatividad. Pero ojalá no sea así.
Ojalá Argentina salga de la crisis y tantos
buenos jóvenes directores como Di Cesare,
pero también Adrián Caetano, Pablo
Trapero, Diego Arsuaga o Fabián Bielinsky,
no tengan que decir ‘contra la pobreza dirigíamos
mejor’.
RADIOGRAFÍA DE LA CRISIS ARGENTINA
A. C.
VALLADOLID
Argentina
es un país desconcertado, siempre al filo
de la supervivencia colectiva. Y tras ella, está
la supervivencia de cada uno. Hernán tiene
24 años y la vida por delante. Pero está
tan desorientado como el resto de sus vecinos
por la realidad del país sudamericano.
Tiene un trabajo precario, y vive un amor igual
de inestable que no se atreve a confesar. Su casa,
vacía por la inmigración desesperada
de sus progenitores a la 'madre patria' española,
se empieza a llenar de 'realidades humanas'.
Desocupados, piqueteros, inmigrantes ilegales y buscavidas en general comienzan a desfilar cuando el padre de su recién estrenada novia decide montarse un negocio en el salón de la casa. El caos, algo que en realidad es la rutina para los argentinos, se instala en el recibidor de la vivienda. Lo que crece en precario, se derrumba con la misma precariedad con la que Hernán pierde su modesto empleo de chico de reparto. Leonardo Di Cesare pertenece a la nómina de nuevos directores argentinos, capaces, como los protagonistas de sus películas, de sacar 'petróleo' donde no hay nada. El guión de 'Buena vida delivery' (suyo igual que la producción del filme) ganó el premio del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, lo que le ha permitido grabar esta su 'opera prima'. Antes acumuló gran experiencia en el teatro independiente, televisión y en el mundo del cortometraje.
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